Las termitas (también conocidas como hormigas blancas) pertenecen al orden de los isópteros, se caracterizan por ser insectos sociales y se alimentan de madera y otros materiales ricos en celulosa.
La mayor parte de las termitas son de climas tropicales o subtropicales, pero unas pocas viven en climas templados.
Las termitas digieren la celulosa con la ayuda de microorganismos que viven en simbiosis dentro de su aparato digestivo.
Las termitas tienen importancia económica como plaga en madera, papel y cartón de estructuras, obras de artes y productos almacenados.
Existen unas 1.900 especies de termitas. Viven en colonias que pueden contar con más de 2 millones de individuos. En cada colonia, la reina es la única que pone huevos. La mayoría de estos insectos carece de alas pero durante la época de la reproducción algunas desarrollan estos órganos y abandonan el grupo para formar colonias propias.
Las especies que se han detectado en la península ibérica son:
La especie Reticulitermes lucifugus es la más común sobre todo en la península. Esta especie tiene una casta obrera bien diferenciada. Excava galerías en los árboles, matorrales y en las vigas de construcción al nivel del suelo y por debajo de él. Hace un gran daño a los viejos edificios. Se desplazan bastante y sus colonias son difusas. Las ramas más periféricas pueden romper sus conexiones con la colonia madre y convertirse en autosuficiente, produciendo reproductores secundarios para alcanzar algún objeto de madera accesible desde el interior de la tierra.
A pesar del daño que pueden suponer para la economía del hombre, no hay que olvidar que los termes son insectos de gran valor desde el punto de vista de la dinámica de los ecosistemas naturales, ya que desempeñan un gran papel en la mineralización de la materia orgánica.
Las termitas son insectos sociales pertenecientes al orden Isóptera ( alas iguales ), cuya denominación exacta es la de termes.
Se les considera como los individuos sociales más primitivos a pesar de su alto grado de desarrollo social.
Los termes evolucionaron hace 150 millones de años, a partir de una estirpe ancestral, parecida a las actuales cucarachas. De hecho, las piezas bucales de éstos son más bien similares a las de las cucarachas, con resistentes piezas masticadoras. Se alimentan de madera y se les consideran insectos muy destructivos.
La organización social de los termes se desarrolla por la necesidad de compartir el alimento con bacterias y protozoos, debido a la relación de mutua dependencia existentes entre ellos (simbiosis).
Los termes carecen de las glándulas productoras de enzimas capaces de digerir la celulosa y son los protozoos y bacterias presentes en su tracto digestivo, al estar capacitados bioquímicamente para ello, los que proporcionan el alimento que realmente utilizan los termes.
El rasgo más sobresaliente de estos insectos es que presentan sociedades rígidamente estructuradas, en la que individuos especializados morfológicamente, desempeñan tareas específicas:
Es la casta más numerosa (90-95% de la colonia) y la que se encarga de la búsqueda de nutrientes, de alimentar al resto de las castas (vía trofalaxia), cuidar de larvas y huevos, así como de la construcción del termitero. Se creía que no tenían capacidad reproductora, pero estudios recientes han demostrado que pueden mudar a castas reproductoras (pareja real, protoadultos…) o bien convertirse en soldados.
Tienen como función la protección del termitero de sus enemigos naturales, como por ejemplo las hormigas. Tampoco tienen capacidad reproductora.
Es la única casta con capacidad reproductora en activo del termitero, son los responsables de incrementar la población. Esta casta emite sustancias hormonales (feromonas) que regulan el funcionamiento interno del termitero (desde el número de obreras a la inhibición del desarrollo de los reproductores suplementarios). La reina prácticamente no se mueve, es alimentada por las obreras, produce los huevos de la colonia y la feromonas necesarias para el equilibrio del termitero.
Los reproductores suplementarios son fértiles en potencia. Tienen su capacidad reproductora inhibida por la influencia hormonal que ejerce la pareja real del termitero al que pertenecen. Si alguno de los miembros de la pareja real se debilita (por vejez o enfermedad) finalizan su desarrollo rápidamente y le sustituyen.
La influencia hormonal también puede verse interrumpida por una interrupción de la comunicación de una parte de la colonia con su núcleo central (interrupción causada, por ejemplo, por un tratamiento químico convencional). Si los reproductores suplementarios están acompañados por un número suficiente de obreras que les ayuden, pueden formar un nuevo termitero completamente independiente del original. Cuando este termitero se encuentra por encima del nivel del suelo (por ejemplo en el interior de una casa, generalmente en una viga) se denomina termitero aéreo.
Estos individuos se encargan de la proliferación de las colonias de termitas subterráneas, ya que son las futuras reinas de una nueva colonia.
Cuando el termitero está perfectamente consolidado y nos encontramos con la época favorable del año (en función de la humedad y la temperatura) salen volando débilmente y a menudo transportados por el viento (vuelos nupciales) los reproductores primarios del termitero.
Las hembras se desprenden de las alas emitiendo feromona sexual. Los machos atraídos por el mensaje químico las siguen (tandem-running). Una vez aparejados, buscan un hábitat favorable para realizar la puesta de los huevos y convertirse en pareja real.
De los huevos, surgen las primeras larvas que son alimentadas por sus padres con la musculatura de las alas de la que se han desprendido antes de la cópula.
Las primeras larvas se transforman en obreras, que rápidamente iniciarán la búsqueda del alimento y acondicionarán los diferentes espacios que requiere un termitero.
Mientras, la hembra de la pareja real desarrolla extraordinariamente su abdomen, para poder mantener un elevado ritmo de puesta.
Las obreras alimentan, limpian y cuidan de la pareja real y mediante este contacto transmiten el complejo sistema hormonal que regula el interior del termitero.
No todos los individuos del termitero se alimentan de la misma forma. Unos cuantos se dedican a su búsqueda y al hallarlo lo digieren y transportan en su tracto intestinal. El resto de individuos que no se alimentan directamente de la madera, lo hacen mediante la trofalaxia: el alimento se regurgita (vía boca-boca o ano-boca) y compartido con los individuos que precisan alimentos. Esta transmisión de alimentos proporciona al termitero una doble ventaja: por un lado se maximiza el aprovechamiento de energía y por el otro se reparten de forma homogénea las hormonas de la pareja real.
Una vez se ha conseguido un elevado número de obreras aparecen los primeros soldados y, posteriormente los reproductores suplementarios.
Los termes no salen nunca al exterior, excepto para la partida de las formas sexuadas durante los vuelos de colonización. Construyen galerías subterráneas añadiendo túneles que irradian hasta grandes distancias. Algunos de estos nidos subterráneos (termitero) son de una construcción muy refinada, con paredes múltiples y perforadas para la ventilación. La comunicación entre los individuos de una colonia (búsqueda de alimento, seguimiento de pistas, reconocimiento, alarma, etc.) se basa en el intercambio de señales químicas.
• Se alimentan de la celulosa, que encuentran en la madera o cualquiera de sus derivados (papel, cartón, aglomerado, etc…).
• El termitero suele estar situado en el subsuelo y encontrarse a más de 40 metros del lugar en que se detectan sus señales.
Daños producidos por las termitas en un marco de puerta.
Sus destrozos se manifiestan por la acción prolongada de las termitas.
• Tienen fototropismo negativo (huyen de la luz), por lo que acceden a la madera de las casas (vigas, marcos de puertas y ventanas, zócalos, muebles adosados, etc…) desde el interior y atravesando muros y paredes. En algunos casos, en paredes muy duras o cuando precisan intercambios de humedad y/o temperatura, salen al exterior de los muros, formando unos túneles característicos, compuestos de arena y excrementos cementados por saliva. (popularmente conocidas por “lágrimas”).
• La alimentación del termitero se produce por trofalaxia (estómago social), que consiste en transportar el alimento en el estómago y transmitirlo de un individuo a otro a través del boca-boca o ano-boca. Este comportamiento sirve también para transmitir sustancias (feromonas) que regulan la composición y comportamiento de la comunidad.
Los termes se encuentran entre los insectos más destructores para el hombre.
Los individuos de la casta obrera nunca salen al exterior. Al parecer son guiados por mínimos cambios en la humedad y quizás en las tensiones interiores de la madera.
Para llegar a las maderas que le sirven de alimentos, los obreros pueden recorrer grandes distancias fabricando pequeños túneles donde se mantiene el microclima que ellos necesitan, es decir: oscuridad, humedad y temperatura, siendo capaces de perforar los materiales no demasiado duros, tales como el yeso y sobrepasan los más duros, tales como el hormigón armado, mediante túneles y puentes de un material oscuro formado por saliva excrementos y tierra.
La presencia de termes en la madera se traduce en cavidades paralelas, que siguen la dirección de la fibra respetando su superficie y que tapizan de un material construido de saliva, excrementos y partículas de madera.
Estos insectos devoran totalmente una viga, un entarimado, marcos de puertas y ventanas, etc., ahuecándolos totalmente, dejando solo una fina lámina suficiente para que no les dé la luz.
Otro daño pueden ocasionarlo en el papel, que es un alimento perfectamente aceptable por los termes, por lo que uno de los peligros es el de la infestación de libros y archivos.
Hay varias especies de hongos que atacan a las maderas de las casas, pero lo hacen únicamente cuando la madera está húmeda. Estos hongos van asociados muy a menudo a las plagas de termes, ya que éstas en muchas ocasiones atacarán la madera que previamente haya sido atacada por los hongos.
A fin de prevenir los ataques de hongos y los posibles ataques de termitas, sería conveniente averiguar la fuente de humedad (tuberías de plomo, goteras, etc.) y tomar las debidas precauciones físicas y químicas.
Donde quiera que haya madera en contacto con el suelo, estos termes exploradores-excavadores están dispuestos a descubrir la oportunidad y guiar una invasión que destruirá el objeto. Las maderas más fácilmente atacables por éstos, son aquellas de frondosas y coníferas que están en contacto con el suelo. El ataque se ve favorecido por una pudrición incipiente de la madera.
Los termes raras veces llegan a deteriorar las casas lo suficiente como para que se derrumben, pero el daño total infringido por estos insectos es grande.
Hay distintos síntomas que pueden revelar actividad termítica aunque no es imprescindible sufrirlos todos ni de forma simultánea. También hay síntomas (sobretodo los que hacen referencia a daños estructurales) que pueden ser iguales o parecidos a otras afectaciones no relacionadas con las termitas.
Se puede observar “lágrimas de barro” de forma escondida entre elementos de madera y obra, en el interior de techos, en lugares oscuros y húmedos, dentro del yeso, en viviendas abandonadas...
Algunas veces estos rastros pueden colgar del techo.
Otras puede tratarse de un minúsculo agujero en el yeso con un poco de barro. A menudo cuando rompes esos “canales” o grumos de barro, se pueden apreciar pequeños insectos de color claro (son obreras y soldados). A veces los grumos de “barro” son mayores y llenas de insectos oscuros y alados (en zonas particularmente cálidas y húmedas – son los reproductores primarios-).
Es muy común encontrarse daños en marcos de puertas, ventanas y parquets.
Aparentemente la madera puede parecer sana pero al aplicar una cierta presión se hunde mostrando un hueco (la parte de la madera devorada – dejando la madera en forma de finas hojas y una especie de barro seco pegado -).
La capa externa ha sido respetada por las termitas para resguardarse de la luz y la falta de humedad. En pavimentos de madera, pueden apreciarse movimientos, cambios de coloración, hinchamiento del barniz o hasta el hundimiento del elemento.
Debilitamiento estructural general (aunque no necesariamente motivado por una ataque de termitas), canales de barro en las vigas, huecos en el interior de las vigas (igual que en la madera funcional), destrucción de apoyos de las vigas de madera (la madera puede parecer sana sin signos aparentes y al escarbar el apoyo, se puede detectar un “barro seco elaborado”). Caída de pequeños insectos de color claro, salida de insectos oscuros y alados.
Papeles y libros deshechos o bien perforados con toda una serie de galerías, dejando residuos pegados de “barro”. Pequeños insectos de color claro.
Muebles aparentemente sanos que se desmoronan, cajones que no abren o no se pueden cerrar, canales en juntas del mueble, fondo del mueble hundido, con rastros aparentes de “pudrición”. Pequeños insectos de color claro. A veces agrupaciones de “barro” llenas de insectos oscuros y alados (en zonas particularmente húmedas).
Relacionado con daños en vigas de madera. Un abombamiento de suelos con las consiguientes grietas puede ser un signo que delate la presencia de termitas.
Una vez al año (generalmente al inicio de la primavera), de los termiteros salen las voladoras. Son las reproductoras que han de crear nuevos termiteros. Ayudadas pro las obreras y “defendidas” por los soldados se apiñan en un punto con tal de salir volando. A menudo el único rastro que queda es de una serie de alas sueltas (las reproductoras se han apareado y han perdido las alas).
A menudo se pueden encontrar rastros o los propios individuos en árboles, tocones o la leña del jardín.
A menudo las termitas dañan otros materiales bien para comérselos (aglomerados, DM... )o para aprovechar sus condiciones favorables para el paso o "anidamiento" de la plaga, cómo por ejemplo, el yeso de las paredes (retiene muy bien la humedad) o el porexpán (buen aislante térmico).
Pol. Ind. Las Salinas de Levante // Avda. Ingeniero Marcos Seguín, 1. El Puerto de Sta. Maria. Cádiz.